Esta es la historia de una tempestad en un vaso de agua. Ella quería tener un enorme remolino y durar 300 años y tener unos vientos de 400km/h y tener el diámetro del sol. Ah, y quería por supuesto, girar en sentido antihorario. Como las grandes tempestades.
Pero estaba en un vaso de agua. El vaso de agua quería ser un porrón de vino. Y tener dos agujeros, y vivir borracho y llenarse de vino, y manchar a quien intenara beber de él. Y por supuesto, quería ser de cristal de bohemia. Como los recipientes más exquisitos.
Ambos tenían grandes aspiraciones. De tempestad a vino, de vaso de agua a omnipotencia.
La tempestad en el vaso contenida fue un día abocada a la pila. Y fue a parar a una tubería, y de la tubería a la cloaca, y de la cloaca al mar. Allí tenía todo el espacio del mundo para hacerse todo lo grande que quisiera. Y entonces, le entró la pereza, causada por el miedo, causada por tener que enfrentarse a lo que ella ya sabía pero no quería creer: que en el vaso de agua estaba mejor.
La pereza de la tempestad fue en aumento. La tempestad se enfadó con su propia pereza y con su nueva situación. Rabia, rabia, rabia, impotencia, aburrimiento, desgana, apatía, tiempo perdido, rabia, impotencia, aburrimiento, desgana, apatía, tiempo perdido.
"El cuerpo dice lo que nosotros callamos"